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sábado, 1 de abril de 2017

PATÉTICA LA EXHORTACIÓN DIABÓLICA DE "AMORIS LAETITIA" CON LA QUE FRANCISCO QUIERE LLEVAR MILLONES DE ALMAS AL INFIERNO.

LA PATÉTICA EXHORTACIÓN DIABÓLICA "AMORIS LAETITIA" DE FRANCISCO, EL DESTRUCTOR DE LA IGLESIA CATÓLICA, SU DOCTRINA Y SU MORAL.
Francisco, como Benedicto XVI hace las "señas satánicas".
El judío alemán del Priorato de Praga Benedicto XVI 
Ante la pasividad, silencio de complicidad, cobardía, apatía y negligencia de cardenales, obispos y sacerdotes mexicanos, en otras Naciones surgen heroicos y valerosos "FIELES" que denuncian y acusan al Falso Papa Francisco, siervo de los rabinos de la 'Sinagoga de Satanás' desde Buenos Aires Argentina. Blasfemo, hereje, apóstata, engreído, pervertido y elegido por Satanás entre todos los obispos, es denunciado por los hijos de Dios que sí defienden la Iglesia Católica fundada por su Redentor y Señor Jesucristo. Los rabinos siguen con su envidia, ira, vanidad, prepotencia, ceguera y deseos de manipular, diezmar y cometer los más grandes genocidios en su afán de llevar pronto a Maitreya a ocupar la Silla de Pedro, el Devastador Anticristo profetizado por Daniel (Caps. 7 a 12), quien ha de liderar el Gobierno Mundial (del Nuevo Orden Mundial) y la iglesia ecuménica, sincrética, sin Dios ni Sacramentos, auspiciadas ambas plataformas por el 'ecumenismo infernal' y la Organización de las Naciones Unidas y la Comunidad Económica Europea financiadas por los judíos illuminati, la facción diabólica opuesta a los buenos judíos que buscan de verdad al Mesías, quien vendrá después del gobierno de Maitreya de 3.5 años.
Qué hace Francisco con la Doctrina, los Fundamentos y la Moral de la Iglesia? La pisotea y los Jerarcas y Sacerdotes, seguirán cobardes y mudos?
19 de septiembre, 2016
Fiesta de san Jenaro en el mes de Nuestra Señora de los Dolores
Su Santidad:
El siguiente relato, escrito desesperadamente como miembros del laicado, es lo que llamamos una acusación de su pontificado, el cual ha sido una calamidad para la Iglesia, en igual proporción que lo que ha deslumbrado a los poderes de este mundo. El evento culminante que nos impulsó a dar este paso fue la revelación de su carta “confidencial” a los obispos de Buenos Aires autorizándolos, únicamente en base a sus propias ideas expresadas en Amoris Laetitia, a admitir a ciertos adúlteros públicos en “segundas nupcias” a los sacramentos de la confesión y la sagrada comunión sin un firme propósito de enmendar sus vidas abandonando las relaciones sexuales adúlteras.

De esta manera usted ha desafiado las propias palabras de Nuestro Señor quien condenó el divorcio seguido por nupcias posteriores como adulterio per se sin excepción, la advertencia de san Pablo sobre el castigo divino para quienes reciban indignamente el sagrado sacramento, la enseñanza de sus dos predecesores inmediatos alineados con la doctrina moral y disciplina eucarística de la Iglesia basadas en la revelación divina, el Código de Derecho Canónico y toda la tradición.
Usted ya ha provocado una fractura en la disciplina universal de la Iglesia, donde algunos obispos la mantienen a pesar de Amoris Laetitia mientras que otros, incluyendo aquellos en Buenos Aires, están anunciando un cambio basados únicamente en la autoridad de su escandalosa “exhortación apostólica.” Jamás había sucedido algo así en la historia de la Iglesia.

Y sin embargo, los miembros conservadores de la jerarquía casi sin excepción, conservan un silencio político mientras que los liberales exultan públicamente su triunfo gracias a usted. En la jerarquía, casi ninguno se opone a su imprudente desprecio de la sana doctrina y su práctica, si bien muchos murmuran en privado contra sus depredaciones. Por lo tanto, así como ocurrió durante la crisis arriana, queda en manos de los laicos defender la fe en medio de un  abandono casi total del deber por parte de la jerarquía.

Si bien no somos nada en el gran esquema de las cosas, como miembros bautizados del cuerpo místico poseemos el derecho otorgado por Dios, con su consiguiente deber establecido en la ley de la Iglesia (cf. CIC can. 212), de comunicarnos con usted y nuestros hermanos católicos por la grave crisis que su gobierno ha provocado en la Iglesia dentro del estado ya crónico de crisis eclesiástica resultante del concilio Vaticano II.

Dado que las súplicas privadas han resultado totalmente inútiles, tal como relatamos debajo, publicamos este documento para aliviar nuestro cargo de consciencia frente al gran daño que usted ha causado, y amenaza con causar, sobre las almas y el bien de la Iglesia, y para exhortar a nuestros hermanos católicos a oponerse a su continuo abuso del oficio papal, particularmente en cuanto a las enseñanzas infalibles de la Iglesia sobre el adulterio y la profanación de la sagrada comunión.

Al decidir publicar este documento, nos guiamos por la enseñanza del doctor angélico sobre un caso de justicia natural dentro de la Iglesia:
Hay que tener en cuenta, no obstante, que en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso san Pablo, siendo súbdito de san Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe.  Y como dice la Glosa de san Agustín: “Pedro mismo dio a los mayores ejemplo de que, en el caso de apartarse del camino recto, no desdeñen verse corregidos hasta por los inferiores.” [Summa Theologiae, II-II, Q. 33, Art 4]
También nos guiamos por la enseñanza de san Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia, respecto a la Resistencia lícita de un romano pontífice descarriado:
Así como es lícito resistir al Pontífice que ataca al cuerpo, es también  lícito resistir al Papa, que ataca a las almas o que perturba el orden civil, y, a fortiori, al Papa que intenta destruir la Iglesia. Yo digo que es lícito resistirle no haciendo lo que él ordena e impidiendo la ejecución de su voluntad… [De Controversiis sobre el Romano Pontífice, libro 2, Cap. 29].
Los católicos de todo el mundo, y no sólo los “tradicionalistas”, están convencidos que la situación imaginada por Belarmino es hoy una realidad. Esa convicción es el motivo de este documento.

Que Dios sea el juez de la rectitud de nuestras intenciones.

Christopher A. Ferrara
Columnista Jefe, The Remnant

Michael J. Matt
Editor, The Remnant

John Vennari
Editor, Catholic Family News

LIBRO DE ACUSACIÓN

Por la gracia de Dios y la ley de la Iglesia, una denuncia contra Francisco, Romano Pontífice, por el peligro a la fe y el gran daño a las almas y al bien común de la santa Iglesia católica.
¿Qué clase de humildad es esta?
En la noche de su elección, al hablar desde el balcón de la Basílica de San Pedro, usted declaró: “el deber del cónclave es dar un obispo a Roma.” Si bien el público frente a usted provenía de todo el mundo, como miembros de la Iglesia universal, usted sólo dio las gracias porque “la comunidad diocesana de Roma tiene a su obispo.” También expresó su deseo que “este camino de Iglesia, que hoy comenzamos” resulte “fructífero para la evangelización de esta ciudad tan bella.” Pidió a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro que oren, no por el Papa, sino “por su obispo” y usted dijo que al día siguiente iría “a rezar a la Virgen para que custodie a  toda Roma.”

Sus comentarios extraños en aquella ocasión histórica comenzaron con la banal exclamación “¡Hermanos y hermanas, buenas noches!” y terminaron con una intención igualmente banal: “Buenas noches y buen descanso”. Ni una vez, durante su primer discurso, se refirió a sí mismo como Papa ni se refirió a la dignidad suprema del oficio para el cual había sido elegido: el del Vicario de Cristo, cuyo mandato divino es enseñar, gobernar y santificar la Iglesia universal y liderar su misión, la de hacer discípulos a todas las naciones.

Casi desde el momento de su elección comenzó una especial campaña interminable de relaciones públicas cuya temática fue su singular humildad frente a los demás Papas, un simple “Obispo de Roma” en contraste a las supuestas pretensiones monárquicas de sus predecesores y sus elaboradas vestimentas y zapatos rojos que usted rechazó. Usted dio indicaciones tempranas de una descentralización radical de la autoridad papal en favor de una “Iglesia sinodal” tomando el ejemplo de la visión ortodoxa del “significado de la colegialidad episcopal y su experiencia de sinodalidad”. Los exultantes medios de comunicación aclamaron inmediatamente “la revolución de Francisco.”
Sin embargo esta ostentosa demostración de humildad ha sido acompañada por un abuso de poder del oficio papal, sin precedentes en la historia de la Iglesia. Durante los últimos tres años y medio usted ha promovido incesantemente sus propias opiniones y deseos, sin el más mínimo respecto o consideración por la enseñanza de sus predecesores, las tradiciones milenarias de la Iglesia, o los enormes escándalos que usted ha causado. En incontables ocasiones, usted ha conmocionado y confundido a los fieles y ha alegrado a los enemigos de la Iglesia con afirmaciones heterodoxas incluso sin sentido, mientras apilaba insulto tras insulto sobre los católicos practicantes, a quienes ridiculiza continuamente como fariseos actuales y “rigoristas.” Su comportamiento personal se ha rebajado frecuentemente en actos y payasadas para quedar bien con el público.

Usted ha ignorado consistentemente la beneficiosa advertencia de su predecesor inmediato, quien renunció bajo circunstancias misteriosas ocho años después de haber pedido a los obispos reunidos con él al comienzo de su pontificado “rogad por mí, para que, por miedo no huya ante los lobos.” Para citar a su predecesor en su primera homilía como Papa:
El Papa no es un monarca absoluto cuya voluntad sea ley, sino el custodio de la tradición auténtica y, con ello, el primer garante de la obediencia. Él no puede hacer lo que quiera, y por eso puede también oponerse a quienes quieren hacer lo que se les ocurre. Su ley no es la arbitrariedad, sino la obediencia de la fe.
Una intromisión selectiva en la política, siempre políticamente correcto
Durante su puesto como “Obispo de Roma” usted ha mostrado escaso respeto por las limitaciones de la autoridad papal y su competencia. Se ha entrometido en asuntos políticos tales como las políticas inmigratorias, la ley penal, el medioambiente, la restauración de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba (ignorando la lucha de los católicos bajo la dictadura  de Castro) e incluso oponiéndose al movimiento independentista de Escocia. Sin embargo, se niega a oponerse a los gobiernos secularistas cuando desafían la ley divina y natural con medidas tales como la legalización de las “uniones homosexuales”, una cuestión de derecho divino y natural en la cual un Papa puede y debe intervenir.

De hecho, sus numerosas acusaciones a los males sociales—todos ellos políticamente seguros—contradicen sus propias acciones, las cuales comprometen a la Iglesia como testigo contra los diversos errores de la modernidad:
Contrario a la enseñanza inmutable de la Iglesia basada en la Revelación, usted demanda la abolición total global de la pena de muerte, sin importar la gravedad del crimen, e incluso la abolición de las sentencias de muerte, y sin embargo usted jamás ha hecho un llamamiento a la abolición del aborto legalizado, el que ha sido condenado constantemente por la Iglesia como asesinato masivo de inocentes.

Usted declara que un simple fiel peca gravemente si no recicla los desechos de su hogar o no apaga las luces innecesarias, y al mismo tiempo usted gasta millones de dólares en eventos masivos vulgares centrados en su persona, en países a los que viaja con grandes comitivas en aeronaves alquiladas que despiden vastas cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera.

Usted demanda fronteras abiertas en Europa para los “refugiados” musulmanes, que son predominantemente hombres en edad militar, mientras que usted vive tras los muros de la ciudad del Vaticano que excluye estrictamente a los no residentes—muros construidos por León IV para prevenir el segundo saqueo musulmán de Roma.

Usted habla incesantemente de los pobres y las “periferias” de la sociedad pero se alía con la jerarquía rica y corrupta de Alemania y con celebridades y potentados del globalismo que están a favor del aborto, la anticoncepción y la homosexualidad.

Usted desprecia las ambiciones de ganancia de las corporaciones y “la economía que mata” mientras honra en sus audiencias privadas y recibe generosas donaciones de los tecnócratas y líderes de corporaciones más importantes del mundo, permitiéndole incluso a Porsche alquilar la Capilla Sixtina para un “concierto magnífico…organizado exclusivamente para los participantes” que pagaron  $6.000 cada uno por un tour de Roma—la primera vez que un Papa permite que este espacio sagrado se utilice para un evento corporativo.

Usted demanda el fin de la “desigualdad” mientras abraza dictadores comunistas y socialistas que viven lujosamente mientras las masas sufren bajo sus yugos.

Usted condena a un candidato para la presidencia norteamericana como “no cristiano” porque busca prevenir la inmigración ilegal, pero no dice nada contra los dictadores ateos a los que usted abraza, que han cometido asesinatos masivos, persiguieron a la Iglesia y encarcelaron cristianos en estados policiales.
Al promover su opinión personal sobre la política y las políticas públicas como si fueran doctrina católica, usted no ha dudado en abusar incluso de la dignidad de una encíclica papal, usándola para respaldar declaraciones científicas debatibles e incluso demostrablemente fraudulentas respecto al “cambio climático”, “el ciclo de carbono”, “la contaminación de dióxido de carbono” y la “acidificación de los océanos”. El mismo documento demanda también que los fieles respondan a una supuesta “crisis ecológica” apoyando programas medioambientales seculares tales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que usted ha elogiado, si bien llaman a un “acceso universal a la salud sexual y reproductiva”, refiriéndose a la anticoncepción y el aborto.
Un indiferentismo rampante
Si bien difícilmente sea un pionero respecto a las novedades post-conciliares destructivas como el “ecumenismo” y el “diálogo inter-religioso”, usted ha promovido en un grado no visto ni siquiera en los peores años de la crisis post-conciliar un indiferentismo religioso específico que prácticamente deja de lado la misión de la Iglesia como arca de salvación.

Respecto a los protestantes, usted declara que todos ellos son miembros de la misma “Iglesia de Cristo” como católicos, sin importar sus creencias, y que las diferencias doctrinales entre católicos y protestantes son, comparativamente, asuntos triviales a ser acordados entre teólogos.

Siguiendo esa opinión, usted ha desalentado la conversión de los protestantes, incluyendo el “obispo” Tony Palmer, quien pertenecía a una secta anglicana que pretende ordenar mujeres. Tal como comentó Palmer, cuando habló de “volver a casa a la Iglesia Católica” usted le dio una respuesta espantosa: “Nadie vuelve a casa. Ustedes viajan hacia nosotros y nosotros hacia ustedes, y nos encontraremos en el medio.” ¿En el medio de qué? Al poco tiempo, Palmer murió en un accidente de motocicleta. Sin embargo, por su insistencia, el hombre cuya conversión usted impidió deliberadamente fue enterrado como obispo católico—una burla, contraria a la enseñanza inmutable de su predecesor que sostiene que “las ordenaciones realizadas con el rito anglicano son nulas e inválidas.” [León XIII, Apostolicae curae (1896), DZ 3315]

Respecto a las demás religiones en general, usted ha adoptado como programa virtual el mismo error condenado por el papa Pío XI tan solo 34 años antes del Vaticano II: “la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.” Usted ha ignorado completamente la advertencia de Pío XI que dice que “cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”. Al respecto, usted ha sugerido incluso que hasta los ateos pueden salvarse meramente haciendo el bien, provocando de esta manera el aplauso de los medios de comunicación masiva.

Pareciera que en su visión, la tesis herética de Rahner sobre el “cristiano anónimo” que abraza virtualmente a toda la humanidad suponiendo la salvación universal ha reemplazado definitivamente la enseñanza de Nuestro Señor al contrario: “Quien creyere y fuere bautizado, será salvo; más, quien no creyere, será condenado (Mc 16 16).”
Un absurdo lavado de la imagen del islam
Asumiendo el rol de exégeta del Corán para liberar de culpa el culto de Mohammed y su ininterrumpida conexión histórica con la conquista y la persecución brutal de cristianos, usted declara: “Frente a episodios de fundamentalismo violento que nos inquietan, el afecto hacia los verdaderos creyentes del islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia.” [Evangelii gaudium, 253]
Usted ignora la historia de la guerra islámica contra el cristianismo, que continúa hasta el día de hoy, así como los códigos legales bárbaros del tiempo actual y la persecución de cristianos en las repúblicas islámicas, incluyendo Afganistán, Irán, Malasia, Maldivas, Mauritania, Nigeria, Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, Emiratos Árabes y Yemen. Estos son regímenes de  opresión intrínseca a la ley de la sharía, que los musulmanes consideran una orden de Alá para el mundo entero y que ellos intentan establecer donde sea que obtienen un porcentaje de población significativo. Sin embargo, para usted, ¡las repúblicas musulmanas carecen de una comprensión “auténtica” del Corán!
Usted incluso intenta minimizar el terrorismo islámico en Oriente Medio, África y el corazón mismo de Europa, osando proponer una equivalencia moral entre los fanáticos musulmanes que libran la yihad—como lo han hecho desde el surgimiento del islam—y el “fundamentalismo” imaginario de católicos practicantes que usted nunca deja de condenar e insultar públicamente. Durante una de sus palabrerías en conferencia de prensa durante un vuelo, en las que frecuentemente avergüenza a la Iglesia y socava la doctrina católica, usted pronunció esta infame opinión, típica de su absurda insistencia con que la religión fundada por el Dios encarnado y el violento culto perenne fundado por el degenerado Mohammed se encuentran en igualdad moral:
No me gusta hablar de violencia islámica, porque todos los días cuando leo los diarios, veo violencia, aquí en Italia, alguien que mata a la novia, otro que mata a la suegra. Y estos son católicos bautizados, son católicos violentos. Si yo hablo de violencia islámica, debo hablar de violencia católica…creo que en casi todas las religiones hay un pequeño grupo fundamentalista Nosotros lo tenemos. Cuando el fundamentalismo llega a matar, también se puede matar con la lengua -esto lo dice el apóstol Santiago- y también con el cuchillo. Creo que no es justo identificar al islam con la violencia.
Es de no creer que un Romano Pontífice declare que unos actos de violencia aleatorios cometidos por católicos, y sus meras palabras, sean un equivalente moral de la campaña mundial de actos terroristas del islamismo radical, el asesinato masivo, la tortura, la esclavitud y la violación en nombre de Alá. Parece que usted es más rápido para defender el culto ridículo y asesino de Mohammed contra sus oponentes que a la verdadera Iglesia contra sus innumerables acusadores falsos. Quedó lejos de su pensamiento la visión inmutable de la Iglesia sobre el islam, expresada por el papa Pío XI en su Acto de Consagración del género humano al Sagrado Corazón: “Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo. A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.”
Un “sueño” reformador, protegido por un puño de acero
En definitiva, usted parece estar afectado por una manía reformadora que no conoce límites a su “sueño” de cómo debiera ser la Iglesia. Como declara en su manifiesto papal sin precedentes, Evangelii gaudium (nn. 27, 49):
Sueño con una “opción misionera” capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación…Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37)
Por increíble que parezca, usted profesa que las “estructuras” y “reglas” inmemoriales de la santa Iglesia católica infligían un hambre cruel y muerte espiritual antes de que usted llegara de Buenos Aires, y que ahora usted desea cambiar literalmente todo en la Iglesia para hacerla más misericordiosa. ¿Cómo debieran ver esto los fieles, sino como una terrorífica megalomanía? Usted declara incluso que en su opinión la evangelización no debe estar limitada por miedo a la autopreservación de la Iglesia—¡como si de alguna manera ambas cosas estuvieran contrapuestas!
Su diáfano sueño de reformar todo está acompañado por un puño de acero que aplasta cualquier intento de restaurar la viña devastada durante medio siglo de reformas “imprudentes”. Según lo revelado en su manifiesto (Evangelii gaudium, 94), usted está lleno de desprecio por los católicos tradicionalistas, a quienes acusa precipitadamente de “ensimismados Prometeo neopelagianos” que se “sienten superiores a los demás porque ellos observan ciertas reglas o se mantienen intransigentemente fieles a un estilo particular de catolicismo del pasado.”
Usted ridiculiza incluso una “supuesta solidez doctrina o disciplina” porque, en su opinión, “lleva en cambio a un elitismo narcisista y autoritario, en el que en lugar de evangelizar, se analiza y clasifica a los demás…” Pero es usted quien clasifica constantemente y analiza a otros con una interminable sarta de términos peyorativos, caricaturas, insultos y condenaciones de los católicos practicantes a quienes considera insuficientemente receptivos al “Dios de las sorpresas” que usted presentó durante el Sínodo.
De ahí su brutal destrucción de los pujantes Frailes Franciscanos de la Inmaculada, por su “tendencia definitivamente tradicionalista”.  Esto fue seguido por su decreto que establece que cualquier intento por erigir un nuevo instituto diocesano para la vida consagrada (por ejemplo, para recibir a los desplazados miembros de los Frailes) será nulo e inválido faltando previa “consulta” con la Santa Sede (es decir, un permiso de facto que puede ser y será retenido indefinidamente). Usted reduce así la inmutable autonomía de los obispos en sus propias diócesis mientras predica una nueva etapa de “colegialidad” y “sinodalidad”.
Al apuntar contra los conventos de clausura, avanzó con medidas decretadas para forzar la entrega de su autoridad local a federaciones gobernadas por burócratas eclesiales,  romper la rutina del claustro para “formarse” en el exterior, el mandato de intrusión del laicado dentro del convento para la adoración eucarística, la increíble descalificación de las mayorías electorales del convento en caso de ser “ancianos”, y el requisito universal de nueve años de “formación” antes de tomar los votos decisivos, cosa que ciertamente sofocará las nuevas vocaciones y asegurará la extinción de muchos de los claustros restantes.
¡Ayúdanos Señor!
Un incansable deseo de acomodar la inmoralidad sexual dentro de la Iglesia
Pero nada supera la arrogancia y audacia con la que ha buscado imponer sobre la Iglesia universal la misma práctica maligna que usted autorizó como arzobispo de Buenos Aires: la administración sacrílega del sagrado sacramento a personas viviendo en adulterio y “segundas nupcias” o que conviven sin ni siquiera haberse casado por civil.
Casi desde el momento de su elección usted ha promovido la “propuesta Kasper”rechazada repetidamente por el Vaticano en la época de Juan Pablo II. El cardenal Walter Kasper, un archi-liberal incluso para la jerarquía liberal alemana, hacía tiempo había insistido para la admisión de los divorciados “vueltos a casar” a la sagrada comunión en “ciertos casos” según el falso “camino penitencial” que los habilitaría para recibir el sacramento mientras continúan con las relaciones sexuales adúlteras. Kasper pertenecía al “grupo de San Galo” que hizo lobby para su elección, y luego usted premió su persistencia en el error con ayuda de la prensa que lo presentó felizmente como “el teólogo del Papa.”
Usted comenzó a preparar el camino para su destructiva innovación recurriendo a lo que solo podría llamarse un lanzamiento desenfrenado de eslóganes demagógicos. Tal como declara su manifiesto (Evangelii gaudium, 47) en noviembre de 2013: “La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores.”
Este desvergonzado recurso a la emoción, parodia la digna recepción del sagrado sacramento en estado de gracia como “un premio para los perfectos” mientras insinúa sediciosamente que la Iglesia negó el alimento eucarístico a “los débiles” durante demasiado tiempo. De ahí su acusación igualmente demagógica que los ministros de la Iglesia han actuado cruelmente como “controladores de la gracia y no como facilitadores” rechazando la sagrada comunión a “los débiles” en oposición a “los perfectos”, y que usted debe remediar esta injusticia con “valentía”.
Por supuesto que la sagrada comunión no es “alimento” o “medicina” para obviar el pecado mortal. Al contrario, se sabe que recibirla en ese estado es profanación que mata el alma y provoca la condenación: “De modo que quien comiere el pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pero pruébese cada uno a sí mismo, y así coma del pan y beba del cáliz; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo (del Señor), come y bebe su propia condenación. (1 Cor. 11 27-29).”
Como sabe todo niño bien catequizado, la confesión es la medicina por la cual el pecado mortal es remediado, mientras que la Eucaristía (asistida por el recurso regular a la confesión) es el alimento espiritual para mantener e incrementar el estado de gracia que procede de la absolución, para que nadie caiga nuevamente en pecado mortal sino que crezca en comunión con Dios. Pero parece que el mismo concepto de pecado mortal está ausente en sus documentos formales, discursos, afirmaciones y pronunciamientos.
Sin dejar lugar a dudas sobre su plan, unos meses después, en el “consistorio extraordinario de la familia”, planeó los eventos de tal manera que sólo el cardenal Kasper fue el único orador oficial. Durante su discurso de dos horas del 20 de febrero de 2014—el que usted deseó se mantuviera en secreto pero fue filtrado a la prensa italiana como un “secreto” y documento “exclusivo”—Kasper presentó la demente propuesta de admitir a ciertos adúlteros públicos a la sagrada comunión mientras aludía directamente a su eslogan:  “Los sacramentos no son un premio para quien se comporta bien y para una élite, excluyendo a aquellos que más los necesitan [EG 47].” Desde entonces, usted no ha titubeado en su determinación de institucionalizar en la Iglesia el grave abuso de la Eucaristía que había permitido en Buenos Aires.
Al respecto, parece que usted tiene poco respeto por el matrimonio sacramental como hecho objetivo en oposición a lo que la gente siente subjetivamente sobre el estatus de las relaciones inmorales que la Iglesia jamás puede reconocer como matrimonio. En comentarios que por sí solos desacreditarán su extraño pontificado hasta el fin de los tiempos, usted declara que “la gran mayoría de matrimonios católicos son nulos” mientras que algunas personas que conviven sin haberse casado pueden tener un “matrimonio verdadero” debido a su “fidelidad”. ¿Acaso estos comentarios reflejan la situación de su hermana divorciada “vuelta a casar” y de su sobrino que convive?
Esta opinión, que un reconocido canonista llamó “absurda”, provocó una protesta por parte de los fieles del mundo entero. En un esfuerzo por minimizar el escándalo, la “transcripción oficial” del Vaticano cambió sus palabras “la gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales” por “una parte de nuestros matrimonios sacramentales” pero dejó intacta su aprobación de la cohabitación inmoral como “matrimonio verdadero”.
Tampoco parece usted preocupado con el sacrilegio involucrado en la recepción del Cuerpo, Sangre y Divinidad de Jesucristo en la sagrada Eucaristía por parte de los adúlteros públicos y los que conviven. Tal como le dijo a la mujer argentina a la que dio “permiso” telefónico para comulgar mientras vive en adulterio con un hombre divorciado: “un poco de pan y vino no hacen daño.” Usted jamás ha negado los dichos de esta mujer, y son consistentes con su rechazo a arrodillarse durante la consagración o frente a la exposición del Santísimo Sacramento mientras que no tiene dificultad para arrodillarse a besar los pies de los musulmanes durante su grotesca parodia del mandato tradicional del Jueves Santo, que usted abandonó. También se alinean con sus comentarios a la mujer luterana en la iglesia luterana a la que asistió un domingo, que el dogma de la transubstanciación es una mera “interpretación”, que la “vida es más grande que las explicaciones e interpretaciones” y que ella debería “hablar con el Señor” para saber si debiera recibir la comunión en la Iglesia católica—cosa que luego hizo gracias a su evidente apoyo.
Su precipitada y secreta “reforma” del proceso de nulidades está alineada con su escasa consideración del matrimonio sacramental, dado que la impuso sobre la Iglesia sin consultar a ninguno de los dicasterios competentes del Vaticano. Su motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus establece el marco para una verdadera fábrica de nulidades a nivel mundial, con una “vía rápida” y una nueva base nebulosa de procedimientos para la nulidad acelerada. Tal como explicó luego el jefe de esta reforma tramada de forma clandestina, su intención expresa es promover entre los obispos “una ‘conversión’, un cambio de mentalidad que los convenza y sostenga en el seguimiento de Cristo, presente en su hermano, el Obispo de Roma, del número restringido de unos pocos miles de anulaciones al inconmensurable [número] de desafortunados que podría tener una declaración de nulidad …”
¡Así, “el obispo de Roma” demanda de sus hermanos obispos un vasto incremento en el número de nulidades! Un distinguido periodista católico reportó luego la aparición de un dossier de siete páginas en el que oficiales de la curia “‘desacreditaron’ jurídicamente el motu proprio del Papa… acusan al Santo Padre de desechar un dogma importante, y aseveran que ha introducido el ‘divorcio católico’ de facto.” Estos oficiales condenaron lo que el reportero llama “un ‘Führerprinzip’ eclesial, ordenando de arriba hacia abajo, por decreto y sin ninguna consulta o control.” Los mismos oficiales temen que “el motu proprio provoque una avalancha de nulidades y que de ahora en más, las parejas puedan abandonar sus matrimonies católicos sin problemas.” Se sienten “‘fuera de sí’ y obligados a ‘alzar la voz’…”
Pero usted no es más que consistente en la persecución de sus objetivos. Al comienzo de su pontificado, durante una de las conferencias de prensa en un vuelo en la que reveló por primera vez sus planes, usted dijo: “los ortodoxos siguen lo que ellos llaman la teología de la economía y dan una segunda posibilidad [de matrimonio], lo permiten. Creo que este problema debe estudiarse.” Para usted, la falta de una “segunda oportunidad de matrimonio” en la Iglesia católica es un problema a ser estudiado. Claramente, usted ha pasado los últimos tres años y medio planeando imponer en la Iglesia algo que se aproxima a la práctica ortodoxa.
Un distinguido canonista, consultor de la Signatura Apostólica ha advertido que como resultado de su descuida falta de consideración de la realidad del matrimonio sacramental:
“Se está desarrollando una crisis (en el sentido griego de la palabra) en la Iglesia, sobre el matrimonio, y es una crisis que, considero, alcanzará un punto crítico sobre la disciplina y ley matrimoniales…. Creo que la crisis del matrimonio que él [Francisco] está provocando culminará en si la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio, que todos dicen honrar, será protegida concreta y efectivamente en la ley de la Iglesia, o si las categorías canónicas sobre la doctrina del matrimonio se distorsionarán (o simplemente dejarán de considerarse) para abandonar esencialmente el matrimonio y la vida matrimonial en el reino de la opinión personal y la consciencia individual”.
Amoris Laetitia: El verdadero motivo para la farsa del sínodo
Dicha crisis alcanzo su punto más álgido luego de la conclusión de su desastroso “Sínodo de la Familia”. Si bien usted manipuló el evento de principio a fin para conseguir el resultado que deseaba—la sagrada comunión para los adúlteros públicos en “ciertos casos”—no alcanzó sus expectativas gracias a la oposición de los padres sinodales conservadores que usted mismo denunció demagógicamente por sus “corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso detrás de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas.”
En un abuso brutal de la retórica, usted equiparó a sus oponentes episcopales ortodoxos con los fariseos que practicaban el divorcio con subsiguientes matrimonios según la dispensa mosaica. Estos eran los mismos obispos que defendieron la enseñanza de Jesús contra los fariseos—¡y sus propios planes! Ciertamente, usted parece intentar revivir la aceptación farisaica del divorcio por medio de una “práctica neo-mosaica.” Un periodista católico de renombre, conocido por su enfoque moderado sobre los asuntos de la Iglesia, criticó su comportamiento reprensible: “Que un Papa critique a quienes permanecen fieles a la tradición y los caracterice como inmisericordes alineándolos con los fariseos duros de corazón contra el misericordioso Jesús, es extraño.”
Al final, el “viaje sinodal”  que usted elogió fue revelado nada más y nada menos que como una farsa para ocultar las conclusiones predeterminadas de su patética “Exhortación Apostólica”, Amoris Laetitia. En ella, principalmente en el capítulo ocho, sus escritores fantasma utilizan una ambigüedad astuta para abrir la puerta de la sagrada comunión de par en par para los adúlteros públicos, reduciendo la ley natural que prohíbe el adulterio a una mera “regla general” para la cual pueden haber excepciones en caso de personas  con “una gran dificultad para comprender «los valores inherentes a la norma» o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente… (¶¶ 2, 301, 304)” Amoris es un intento transparente de contrabandear una forma mitigada de ética casuística en asuntos de moralidad sexual, como si así el error pudiera ser confinado.
Su evidente obsesión por legitimar la sagrada comunión para los adúlteros públicos lo ha llevado a desafiar la enseñanza moral inmutable y la disciplina sacramental de la Iglesia intrínsecamente relacionada con ella,  afirmada por sus dos predecesores inmediatos. Dicha disciplina está basada en la enseñanza de Nuestro Señor sobre la indisolubilidad del matrimonio así como también la enseñanza de san Pablo sobre el castigo divino por la recepción indigna de la sagrada comunión. Para citar a Juan Pablo II al respecto:
“La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo  pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.
La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos.” [Familiaris consortio, n. 84]
Usted ha ignorado las súplicas de sacerdotes, teólogos y filósofos de la moral de todo el mundo, asociaciones católicas y periodistas, e incluso de algunos valientes prelados en medio de una jerarquía silenciosa, de retractarse o “clarificar” las ambigüedades tendenciosas y los errores de Amoris, en particular los del capítulo ocho.
Un error moral grave aprobado ahora explícitamente 
Y ahora, habiendo sobrepasado el uso retorcido de las ambigüedades, autorizó explícitamente tras bambalinas lo que en público consintió ambiguamente. La conspiración salió a la luz al filtrarse su carta “confidencial” a los obispos de la región pastoral de Buenos Aires—lugar donde, como arzobispo, ya había autorizado el sacrilegio masivo en las villas.
En dicha carta usted elogia el documento de los obispos sobre los “Criterios Básicos para la Aplicación del Capítulo Ocho de Amoris Laetitia”—como si fuera un deber “aplicar” el documento para producir un cambio en la disciplina sacramental de dos mil años de Iglesia. Usted escribe: “es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capítulo VIII de “Amoris laetitia”. No hay otras interpretaciones.” ¿Es una coincidencia que este documento provenga de la misma archidiócesis donde, hace tiempo como arzobispo, usted había autorizado la admisión de los adúlteros públicos y los que conviven a la sagrada comunión?
Lo que antes sólo se sugería, ahora se tornó explícito, y quienes insistían con que Amoris no cambia nada han quedado como tontos. El documento que usted ahora elogia como única interpretación correcta de Amoris, socava radicalmente la doctrina y la práctica de la Iglesia que sus predecesores defendieron. En primer lugar, reduce a una “opción” el mandato moral para los divorciados “vueltos a casar” de “vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos.” Según los obispos de Buenos Aires—con su aprobación—es sencillamente “posible plantear que hacen el esfuerzo de vivir en continencia. Amoris Laetitia no ignora las dificultades de esta opción.
Tal como la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró de manera definitiva hace tan solo 18 años, durante el reinado del mismo Papa que usted canonizó: “si el matrimonio precedente de unos fieles divorciados y vueltos a casar era válido, en ninguna circunstancia su nueva unión puede considerarse conformé al derecho; por tanto, por motivos intrínsecos, es imposible que reciban los sacramentos. La conciencia de cada uno está vinculada, sin excepción, a esta norma.”  Esta es la enseñanza inmutable de la Iglesia católica desde hace dos mil años.
Más aún, ningún sacerdote parroquial o incluso obispo tiene el poder de honrar en el “foro interno” la afirmación de una persona viviendo en adulterio que dice que según su “consciencia” su matrimonio sacramental era en realidad inválido, porque como advirtió la CDF, “el matrimonio tiene esencialmente un carácter público-eclesial y está regido por el principio fundamental nemo iudex in propria causa («nadie es juez en causa propia»). Por eso, si unos fíeles divorciados y vueltos a casar consideran que es inválido su matrimonio anterior, están obligados a dirigirse al tribunal eclesiástico competente, que deberá examinar objetivamente el problema y aplicar todas las posibilidades jurídicas disponibles.”
Habiendo reducido a una opción una norma moral que no aceptaba excepciones, enraizada en la revelación divina, los obispos de Buenos Aires, citando a Amoris como única autoridad en 2000 años de enseñanzas en la Iglesia, luego declaran: “En otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible.” Una norma moral universal queda relegada a la categoría de una mera guía a ser ignorada si el sacerdote local la considera “no factible” bajo ciertas “circunstancias complejas” indefinidas. ¿Cuáles son exactamente estas “circunstancias complejas” y qué tiene que ver la “complejidad” con las normas morales que no contemplan excepciones y están fundadas en la revelación?
Finalmente, los obispos llegan a la espantosa conclusión que usted había planeado imponer sobre la Iglesia desde el comienzo del “viaje sinodal”:
No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si  se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris Laetítía abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia.
Con su elogio y aprobación, los obispos de Buenos Aires declaran por primera vez en la historia de la Iglesia que una indefinida clase de personas viviendo en adulterio pueden ser absueltas y recibir la comunión si bien permanecen en ese estado. Las consecuencias son catastróficas.
Por favor, oren por el Santo Padre
(continuará)
[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.]

Sitios Recomendados por el M.I.D.P.

jueves, 2 de febrero de 2017

FRANCISCO ATACA EUCARISTÍA CON RABINOS Y PROTESTANTES.

La Eucaristía: centro de ataque de Francisco, los rabinos judíos masones y de los protestantes infiltrados desde el Concilio Ecuménico Vaticano II.

Desde los tiempos de Benedicto XVI están dando la Sagrada Comunión con "máuinas despachadoras de Hostias", lo que nulifica el sentido de la consagración de los Sacerdotres y la Unción de sus manos.

Francisco, en misa negra celebrada el 31 de octubre del 2016 conmemorando el más grande CISMA de la Iglesia provocada por Martín Lutero, se comprometió a que la Iglesia suprimiría la palabra "TRANSUBSTANCIACIÓN", que es el suceso grandioso y sobrenatural divino, por el que el Pan ácimo y el Vino se convierten, cambian de sustancia, al Cuerpo y Sangre de Cristo.

Los siguientes pasos van dirigidos a ''SUPRIMIR EL ETERNO SACRIFICIO O SANTA MISA" como está profetizado en Daniel 8,11-12; 11,31-32; 12,11

Los jerarcas masones y de los Prioratos de Sión y de Praga han ido golpeando al Culto Eucarístico, cambiando el Sagrario del Altar Principal y central de los Templos, relegándolo a lugares laterales, a capillas fuera del Templo principal y hasta en las Sacristías o lugares ofensivos a la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.

Han quitado las barandillas y los reclinatorios donde los fieles recibían, como deben hacerlo, 'de rodillas y en la boca' y de manos del Sacerdote, pues para esto han sido ungidos. Los jerarcas y sacerdotes sectarios la dan de pie y en la mano, para que los fieles las profanen con sus manos no consagradas, o peor aún, las pasen de mano en mano como acostumbra Francisco desde Argentina; y lo ha repetido en Manila, Filipinas.  




sábado, 3 de diciembre de 2016

EL "CASTIGO" SE APLAZA UN POCO, PERO RECEN UNA NOVENA DE ROSARIOS A MI MADRE Y NO PERMITAN QUE SE SUPRIMA LA SANTA MISA NUNCA.

¡¡¡GRAN Y EXTRA URGENTE NOTICIA!!! 

MENSAJES AL MUNDO ENTERO

Mensajes Extra Urgentes de Jesús y de la Virgen del Apocalipsis a todos Sus hijos del Mundo entero, dado a través de la Profeta Estigmatista “E”, en el Cenáculo de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, el Sábado 3 de Diciembre del 2016, a las 11:33 hrs.
·      “El Castigo” se aplaza un poco, pero…
·      Hay que rezar un ‘Novenario de Rosarios de Fátima’ desde hoy.

 Habla Nuestro Señor Jesucristo:

“Hoy les habla Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, para encomendarles algo sumamente importante.

Mi Madre, la Santísima Virgen María, ha intercedido por toda la Humanidad, para retrasar un poco El Castigo que la ingratitud de muchos merece.

Ella, su Santa Madre les ama con un Amor Infinito AL IGUAL QUE A Mí; y Ella, en especial, sufre por todas las ofensas y humillaciones que los propios miembros de la Iglesia, que Yo fundé, le hacen a los Sacramentos que dejé instituidos a Mis Discípulos.

Ahora, Soy Yo, Jesús, quien les pide que oren y que hoy inicien el Novenario a Mi Amorosa Madre.

Les recuerdo el momento en que Ella quiso posar Sus Pies en su tierra mexicana, de donde saldrá el Ejército que se enfrentará “al ser” creado por Mi Padre Dios y que por su soberbia quiso alejarse de Él, de su Creador; y ahora quiere apoderarse de almas y hacer que sufran el mismo tormento que él vive.

Por eso, ustedes, guerreros de Nuestro Ejército, tendrán que luchar con más Fuerza, con más Fe, para que se preparen para enfrentar al ejército que Satanás está preparando para apoderarse del Mundo.

Realicen el “NOVENARIO DE ROSARIOS” a Mi Santa Madre, para aliviar un poco Su Dolor; y al mismo tiempo para fortalecerse a ustedes mismos.

No oren con sueño, con desgano, oren con fe, con amor, como tantas veces Mi Madre les ha pedido.

Oren, oren, porque se acercan tiempos difíciles, tiempos de oscuridad; y la única forma en la que ustedes y los que aún decidan por voluntad propia aceptar el Amor de la Santísima Trinidad y de Mi Madre, podrán estar a salvo.

Es con la oración, en especial con el Rosario, que hecho con amor, es el arma más poderosa contra Satanás.

Si los enemigos de Nosotros se preparan y lo hacen con fuerza, ustedes con mayor razón deben hacerlo, porque cuentan con la Protección de Dios Padre Todopoderoso, con la Sabiduría y Guía del Espíritu Santo, con Mi ejemplo de Obediencia y Humildad; y con el Amor Eterno de Mi Madre.

Así que no se duerman, no se confíen, hagan lo que se les ha pedido para que Satanás y sus seguidores no les ganen ni los atormenten.

Oren, oren y no tengan miedo ni desánimo, ahora lo más importante es que continúen haciendo su Evangelización en las Casitas de Oración y “el Novenario a Mi Santa Madre”. Con eso le darán un gran sometimiento a Satanás y lo debilitarán.

Reciban la Bendición de Mi Padre Eterno, que también es suyo, la guía del Espíritu Santo, Mi Bendición y la protección eterna de Mi Madre, la Inmaculada Virgen María, Reina del Cielo y de la Tierra.
Amén, amén, amén.


Habla la Santísima Virgen María:

“Hijitos Míos, Yo quise elegir la tierra mexicana para vivir en ella, para darles todo Mi Amor; y aunque tengo una Casa en especial como le pedí a Mi pequeño Juan Diego que me construyeran hace años, quiero decirles que Estoy en todas partes, Estoy en cada Templo, en cada Capilla, en cada hogar donde Me veneran.

Me duele que muchos hijos Míos, en su rebeldía Me utilizan para vanagloriarse ellos mismos, pero aún así los amo.

Siento un gran dolor por lo que le espera nuevamente a Mi Hijo. Sus propios miembros de la Iglesia volverán a traicionarlo, volverán a flagelarlo, volverán a clasificarlo de manera sutil, como ustedes lo saben, querrán desaparecer e ignorar la Santa Misa que Él dejó instituida. ¡Ustedes, todos Mis Jerarcas, Sacerdotes y fieles NO deben permitirlo!

Por eso les pido oración, por esas almas confundidas por Satanás. Si por su libre albedrío deciden no arrepentirse, a pesar de Mi Dolor, recibirán el Castigo justo por sus malas decisiones.

Alivien un poco Mi Dolor con el Rosario, que al mismo tiempo flagelará fuertemente a Satanás y a todos los entes malignos que quieren perder y quitarnos almas.

Recuerden como les he dicho muchas veces, todos ustedes tienen las armas para poder someter cualquier malestar que los ataque, confíen y no tengan miedo. Son guerreros y Nosotros, la Santísima Trinidad y Yo su Madre, los protegemos en todo momento, solo créanlo y aplíquenlo en su vida.
¡Que así sea! Amén, amén, amén.

Mensaje Certificado por el M.I.D.P. Núm. E/3/11/16











miércoles, 10 de agosto de 2016

JUEGOS OLÍMPICOS DE RÍO DE JANEIRO 2016 BAJO FUERTE INFLUENCIA DEMONÍACA Y PERVERSO PLAN DE DOMINACIÓN MUNDIAL DE LOS JUDÍOS SECTARIOS CON EL ANTICRISTO

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE RÍO DE JANEIRO 2016

Mensaje Extra Urgente de la Virgen del Apocalipsis

Cenáculo de los Apóstoles de los Últimos Tiempos

7 de Agosto del 2016

http://vocesprofeticas.blogspot.mx

 


Habla la Virgen María del Apocalipsis:

 

Hijitos Míos del Mundo entero, las revelaciones que habéis escuchado en esta permisión divina, por voz del demonio Menguelesh, quien causa diversos tormentos, es de suma gravedad e importancia para que sea conocida por todos los seres humanos, en especial por los jóvenes, los deportistas, los espectadores, los comunicadores sociales, y todo hombre de buena voluntad. ¡Difundidla por el Mundo entero! ¡Es de extrema urgencia!

 

Habla el demonio Menguelesh:

 

Menguelesh.- “Los Juegos Olímpicos son un ritual que hacemos cada 4 años para burlarnos de la humanidad; los aros son cadenas del pentagrama, no son los Continentes estos 5 aros; estos juegos fueron hechos por un illuminati para alcanzar el Nuevo Orden Mundial y la unidad de todos los Pueblos; los medios de comunicación están a nuestro servicio para dominar las mentes de las estúpidas personas, mientras los entretienen con los juegos, la élite y la gran mafia realizan rituales y planes para tener más poder.

 

Al encender la Antorcha Olímpica ustedes celebran a Satanás, quien quiso ser y es como Dios en la Tierra. Son unos tontos por creer que esos juegos son de paz; y sólo promovemos con ellos el ego y la competencia entre ustedes.

 

Y los premiamos con una Medalla que lleva impreso a la diosa Nike, para tener a los más fuertes a nuestro servicio, cuando el primer lugar obtiene una medalla de oro que representa al Sol –que soy yo Menguelesh-; al segundo lugar se le premia con una corona de Plata que representa la Luna; y al tercer lugar se premia con una Medalla de Bronce que representa a Saturno –el Planeta y falso Dios de donde surge la Alta Magia hebraica que tan dañina es para los hombres, con su símbolo de brujería el ‘hexagrama’, los hombres creen que es símbolo de Israel, los hombres son unos tontos, tan desinformados-. Y los tres premios están consagrados a Satanás.

 

Todos los comerciales tienen mensajes subliminales, para que al verlos y comprar los productos consagrados a nosotros –los demonios- así los podamos dominar con más facilidad.

 

Mentes ilusas e ingenuas como los niños, por eso la Mujer –la Virgen- quiere que exorcicen todo, lo que compren y coman para que no les afectemos; y también quiere que eviten ver esos Juegos para que no sean parte de nuestros rituales. El poder de nuestros ritos sale de los escenarios, de las pantallas y de la radio y crea influjo en ustedes y muchas veces hasta podemos poseerlos.

 

Todos, al hacer el juramento olímpico, disfrazado de paz, en realidad se someten a Satanás y a nosotros que lo seguimos.

 

La llama olímpica encendida, durante estos días, es para rendir culto al Anticristo. El poder de sus oraciones puede contrarrestar lo que hacemos. ¡Eso no me gusta!

 

Hay magia negra en las ceremonias de Inauguración y de Clausura, y miles de ilusos forman parte de esto sin saberlo, por eso nos agrada y aún sin su consentimiento, nos da poder aquí en la Tierra.

 

Si los grupos de oración y de guerreros de combate espiritual se unen siempre en torno a la Mujer, tendrán siempre mucho poder en contra de nosotros.

 

Ella dice que queda poco tiempo y que quiere que La ayuden a que esta verdad se sepa, con ello, muchos abrirán los ojos y serán libres.

 

Hitler consagró los Aros olímpicos a satanás, y le ofreció las muertes de los primeros judíos en el Holocausto cuando se realizaron en Alemania. Ya había campos de concentración. Hitler también está detrás de estos juegos olímpicos. (*)

 

En los juegos olímpicos de Londres se realizó una gran consagración, en la ceremonia de inauguración, todo fue planeado por los Illuminati y con la canción IMAGINE que cantaron todos en la clausura, se selló esa consagración, para dar inicio al Nuevo Orden Mundial y ser un solo gobierno. Inició en 2012. (**)

 

(*) Hitler es una alma maldita que poseyó a Anneliese Michel y se manifestó en los exorcismos que se le hicieron.

 

(**) IMAGINE

·        ¿Qué dice, de qué habla la letra de la canción de manera disfrazada, qué propone esta canción IMAGINE de The Beatles - Los Escarabajos-? El demonio de los Escarabajos es Belcebú, al que se consagran los artistas en pacto demoniaco vendiéndole sus almas. Letra y Análisis de su contenido:

 

(**) IMAGINE (Versión en ingles)

 

Imagine there's no heaven, It's easy if you try
No hell below us, Above us only sky
Imagine all the people, Living for today...
Imagine there's no countries, It isn't hard to do
Nothing to kill or die for, And no religion too
Imagine all the people, Living life in peace...
You may say I'm a dreamer, But I'm not the only one
I hope someday you'll join us, And the world will be as one
Imagine no possessions, I wonder if you can
No need for greed or hunger, A brotherhood of man
Imagine all the people, Sharing all the world...
You may say I'm a dreamer, But I'm not the only one
I hope someday you'll join us, And the world will live as one
John Lennon – Imagine

Imagine (Imagina) Versión en Español (Con Análisis Incluido interlineal):

Imagina que no hay Cielo, es fácil si lo intentas.
(Lleva a la negación de la existencia real de la Casa Paterna, del Cielo donde está Dios y viven los Ángeles y los Santos, y las almas ya purificadas, premio por toda la Eternidad)

Sin infierno bajo nosotros, encima de nosotros, solo el cielo.
(Niega la existencia verdadera del Shëol, el Infierno, lugar de tormento eterno para los que mueren impíamente. La existencia del Infierno es un Dogma de la Iglesia Católica; y en los Exorcismos los demonios y las almas malditas, los condenados en el Infierno, revelan muchísima información que a veces desconocemos)

Imagina a todo el mundo, viviendo el día a día...
(Induce a conformarse a vivir con las limitaciones que el Anticristo y el Gobierno Mundial que él liderará, impondrán a los humanos con su cruel dictadura, este Gobierno surgirá del Nuevo Orden Mundial, el Novus Ordo Seclorum de los Illuminati)

Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo.
(La ideología infernal de los judíos, los rabinos y todos los adheridos al sionismo, pretenden la edificación de una sola nación, bajo un solo gobierno, es decir, es el ecumenismo político, donde se pierden culturas, tradiciones, formas de vida de cada Nación, lo que hace variada y rica la existencia humana que vive con Dios como su Centro. Romper fronteras e identidades, bajo el falso pretexto de las supuestas ventajas de dejarse imponer la Marca de la Bestia 666, el Microchip RFID, el nombre del Anticristo, el que es triplemente imperfecto: 666 Cfr. Apoc.13)

Nada por lo que matar o morir, ni tampoco religión.
(Induce a no relacionarnos con Dios, nuestro Creador y Dueño, por la Fe y la Religión los humanos nos vinculamos y comunicamos con Él, Dios Padre Todopoderoso. En el fondo mueve a la pérdida de la conciencia del pecado y a la muerte de la vida moral, donde cada Pueblo sería una jungla bajo el dominio ateo total del Anticristo en el Planeta, como lo piensan los comunistas, sin oración ni esperanza de Salvación, sin la Palabra de Dios y su fortaleza: sin religión. El Mundo sería totalmente gobernado por Satanás que posee al Anticristo Maitreya)

Imagina a toda el mundo, viviendo la vida en paz...
(Sin Dios ni religión, prevalecería la ley del más fuerte, del más poderoso y malvado entre los hombres, en los Pueblos, sería el Anticristo y su padre Satanás) (La vida de los comunistas es muy triste, miserable en lo económico y en lo moral; el comunismo tiene como finalidad la “negación de la existencia de Dios”; y las sectas masónicas e illuminati tienen como finalidad blasfemar el Santo Nombre de Dios. Los judíos y los rabinos de la sinagoga de Satanás impulsan al Anticristo y su antihumano y ateo Gobierno Mundial que surgirá para establecer el Nuevo Orden Mundial, el Novus Ordo Seclorum, el New World Order donde toda forma de vida en libertad, toda democracia y todo derecho serán pisoteados, el mundo será esclavizado por los judíos Illuminati y su Anticristo, este es el Plan de Dominación mundial judía)

Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.
(Revela que lo que se pretende no es una ilusión de los siervos del Anticristo, es un plan que tiene mucho tiempo de haberse concebido desde el mismo Infierno a concretar con sus siervos sectarios; y que son muchos los que se han unido a este plan infernal.  La construcción del Túnel de San Gotardo en Suiza culminó con ritos infernales con el demonio Baphomet a quien adoran los masones)

Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será uno solo.
(Denota su deseo de que todos acepten la idea infernal de unirse a la idea de formar el Gobierno Mundial del Anticristo; sin pensar en las graves consecuencias que a ellos mismos, los que lo llevan al trono del Anticristo, habrán de sufrir tormentos en la Tierra y después en el Infierno. El demonio a nadie premia y a todos traiciona, hasta los que lo ayudan: masones, illuminati, brujas, magos, hechiceros, etc. Sin importar el papel o función que cada uno tenga en su vida en la Tierra)

Imagina que no hay posesiones, me pregunto si puedes.
(Toda propiedad será quitada a los hombres, todo pasará a ser propiedad del Gobierno Mundial bajo sus leyes e imposiciones)

Sin necesidad de gula o hambruna, una hermandad de hombres.
(Esta falsa “hermandad de hombres” es la masonería, son las sectas, a los hombres que ellos llaman ‘hermanos’, se les representa con los eslabones de la cadena que figura en la decoración de las logias masónicas, o de las que ponen al rededor de los monumentos de los Obeliscos que edifican los illuminati, masones y rotarios. La hambruna habrá de venir si la humanidad no se convierte a Dios, está profetizado en el Cap.6, 7 del Apocalipsis de San Juan: el 4° Jinete del Apocalipsis llamado Muerte, traerá la guerra, la peste, la hambruna y que las fieras se vuelvan contra los hombres de manera más feroz y frecuente)

Imagínate a todo el mundo, compartiendo el mundo...
(Nadie compartirá sus cosas, menos el mismo Mundo, esto es un engaño, es una mentira. Los masones, illuminati y los judíos del Plan mundial de dominación sobre la humanidad son mentirosos, usan doble lenguaje, como el de la canción Imagine; presentan como bueno lo que es malo, como moral lo que de sí es inmoral. Presentan conceptos torcidos, definiéndolos mañosa y falsamente, como lo hacen Francisco, Benedicto XVI y muchos gobernantes del Mundo)

Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.
(Se repite)

Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será uno solo.
(Se repite)

John Lennon - Imagine – Imagina

NOTA del MIDP.- el demonio Menguelesh o Mengelesh fue quien inspiraba al Dr. Josef Rudolf Mengele Kisérletei, el Carnicero de Hitler, a causar los tormentos a los judíos en los campos de concentración alemanes. El linaje de los Mengele pertenece a los 13 Linajes de Satanás, y son manipulados por estos demonios.



Mensaje Certificado por el MIDP Núm. E/07/08/16

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